Haizea

Haizea, nuestra protagonista, es una chica de 14 años, que entra en una etapa llena de problemas.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Capítulo 6: Has cambiado.


-No, no es ningún secreto. Os he dicho que no ha pasado nada y punto. Nada, eso es lo que quiero que pase con Iván, nada- Y dio dos toques en la puerta antes de abrirla. Cristina y Haizea se miraron perplejas.
- ¿Qué hacéis entrando en clase a estas horas? ¡Llevamos veinte minutos arriba! -Exclamó la profesora de Ciencias Sociales.
Ellas se miraron rojas, bajaban la cabeza por momentos. Iván ya había llegado a su lado y la profesora exigió una buena explicación.
-Verá, señorita...Uno de los niños de infantil se perdió en el recreo, pero casi por la salida de emergencia que da a la iglesia. Hemos ido a ver qué le pasaba, y en ese momento empezó a vomitar y se cayó al suelo...-Comenzó a explicarse Iván.
Las chicas le miraban con los ojos fuera de las órbitas, asintiendo.
-¿Y qué? - Preguntó la profesora.
-Pues... - Iván se había quedado sin ideas, ahora sí que estaban perdidos.
-Cogimos al niño, señorita, y lo llevamos a portería, pero no había nadie- Dijo Cristina.
-Entonces, con él en brazos, fuimos a dirección, para que alguien avisara a los padres del niño, pero tampoco había nadie. Ni en la sala del AMPA - Siguió Haizea.
-Y yo subí a clase de primero de infantil a avisar a la profesora, que llamó a sus padres- Terminó Sara.
La profesora, boquiabierta no se creía del todo lo que acababa de ocurrir. Ellos, se miraban sonriendo por la buena excusa que habían dado. La profesora, por la reacción que habían tenido se acercó a ellos y después dijo en voz alta.
-Disculpadme, voy a preguntarle a la señorita de primero de infantil. Acompañadme- Sonrió con malicia.
Cristina estaba roja y Sara se estaba aguantando las ganas de contestarle. Haizea temblaba como un chihuahua e Iván intentaba abrazarla con disimulo para ''calmarla''. Sara sabía lo que Iván se traía entre manos, así que casi sin ser vista, le pisó, y él se giró hacia ella.
-Te recuerdo que tu madre no te deja estar con Haizea. Apártate- Ordenó.
-No, Sara, ella no está aquí ahora - Dijo antes de rodear a Haizea con el brazo por completo. Ella se sonrojó.
- Es un grave error, se lo diré como dije que os besasteis- Esa era la clave mágica para mantenerlos alejados. Iván apartó el brazo con una mueca parecida a ''Bah, paso de ti, lo hago para que no me des más la lata''.
Mientras tanto, Cristina miraba a Sergio desde donde estaba, con una sonrisa de lado.
- Hacéis buena pareja - Dijo Haizea. Cristina se abrazó a ella, le alegraba tener a una amiga tan genial cerca.
-Acompañadme, quiero que estéis presentes- Volvió a repetir la profesora.
-Dejaos de parejas, ¿no veis en qué nos hemos metido? - Dijo Sara muy alterada.
-Tranquilas- Dijo Iván - La profesora de infantil es mi hermana mayor- Susurró orgulloso. Las chicas le miraron con cara rara, a lo que él no pudo evitar reír-Va, en serio, no os preocupéis, que está al tanto de lo que está pasando y me ha apoyado.
-Confiamos en ti, como esto salga mal diremos que la culpa es tuya…¿Te queda claro, Iván? –Sara se acercó a él y le apuntó al pecho con el dedo índice, antes de ir detrás de la profesora. Él le miró completamente atónito sin saber a qué demonios venía ese comportamiento tan repentino por parte de Sara.
Después de su breve charla, los chicos siguieron a la profesora de Sociales, hasta llegar al primer piso, donde Melinda enseñaba los números a los niños pequeños, entonces, sin previo aviso, entró la profesora.
-Hola, Lorena, ¿puedes venir un momentito? – Dijo Sonia, la profesora de ciencias sociales.
-Emm… Sonia, no hay ninguna Lorena en mi clase- Dijo con voz dulce Melinda.
-¡Mel, Mel! ¡Me he hecho pupa! – Exclamó Sasha, una niñita pequeña con unas trenzas muy monas- ¡Juan me ha hecho pupa, profe! – Dijo señalando a un niño con rasgos asiáticos.
-¡No! ¡Eso es mentira! – Debatió Juan.
- ¡No seáis malos! – Dijo Mel (pues así le llamaban los niños) acercándose a Sasha, pero antes, se giró hacia Sonia – Aquí no hay ninguna Lorena, te has equivocado… - Dijo mirando el dedo de Sasha, que estaba rojo - ¿Qué ha pasado?
-¡Nosotros no queremos ser malos, solo somos… Apruuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuzeeeeeeeraaaat! – Dijo Juan, que por lo visto se había inventado una palabra nueva.
-Si , si, pero, ¿qué ha pasado?
-¡Juan me ha mordido!
-¡No, te has mordido tú sola! ¡Jo, profe, yo no hice nada!
- Emm… Lorena eres tú- Interrumpió Sonia.
-Yo me llamo Melinda, ¿no está escuchando a los niños? ME-LIN-DA – Dijo al borde de un ataque de nervios, pues sabía perfectamente que Sonia sabía su nombre, pero lo decía mal a propósito – Y en un momento estoy contigo.
-Vale, pero no me vuelvas a levantar la voz, ‘Mel’ –Dijo con sorna.
Mel suspiró antes de decir- Bueno, como no he visto quien ha sido, quiero que os deis un abrazo ahora mismo y que los dos os pidáis perdón- Sonrió, y los dos niños así hicieron. Haizea, Sara y Cristina, dijeron a coro un gran ‘¡Ooooh! ¡Qué monada! ¡Me los comía!’ e Iván se llevaba la mano a la cabeza por tanta cursilada. Mel salió de clase, y miró a Iván y a las chicas- ¿Qué pasa aquí?
-Verás Lorena…
-Melinda- Le corrigió Haizea – Se llama Melinda –Haizea lo había hecho a propósito para que la señorita Sonia le regañase con su nombre.
- Haizea, no me repliques que te bajo la nota… -Murmuró, y Melinda comprendió enseguida que Iván y ella habían vuelto a hacer algo- Bueno, Melinda… ¿Es verdad que estos chicos te han venido a avisar por que un niño de tu clase se había puesto malo?
- Oh, si, claro que si… ¿No lo sabías?
-No, no sabía nada… Bueno, supongo que no tendré que preguntarte qué sucedió , por que como profesora y persona adulta que eres…- Sonia se acercó más a Melinda, imponiendo respeto- No puedes mentir a la jefa de estudios, esposa del director… ¿Verdad?
-No…No puedo, digo completamente la verdad- Dijo Mel bajando la cabeza.
-Te creeré…-Giró la mirada hacia los chicos, ya se había pasado toda la hora y había que volver a casa – Id para clase y recoged… Me sorprende que una pandilla de irresponsables como vosotros hicieseis algo tan bueno…
- Confía en mi, Sonia, estos chicos han venido a avisarme del niño que estaba malito.
Los chicos fueron a clase y recogieron, estuvieron en la salida comentando disimuladamente de la que se habían librado. Y cuando cada uno se disponía a irse, Cristina dijo a Iván.
-¿Te puedes quedar un momento?
- Por supuesto. Sara, Haizea, hasta mañana.
-Hasta mañana, chicos – Respondieron las dos a coro.
-Verás, Iván… Yo quería disculparme contigo…-Tartamudeó Cristina.
-Emm… Esto… ¿Por qué?
-Por lo de la fiesta. La de disfraces.
-¡Boh! Debería disculparme yo, fui muy grosero al descubrir que…
- Que no era la chica que te gustaba, que era todo lo contrario, una imbécil
-¡No! Te dije eso porque fue en un arrebato… Cristina, te quiero muchísimo, es increíble lo feliz que me siento a tu lado, eres mi mejor amiga desde que recuerdo… Yo nunca quise meterte en todo esto.
-¿En todo esto? ¿A qué te refieres?
-En mis líos sentimentales… A ver, lo de Haizea… Siempre me pareció una chica muy mona, pero un día me crucé con ella y vi que podía haber algo más…
-No tienes por qué disculparte, fue todo fallo mío.
-¡No! –Repitió – Yo he cambiado, lo noto…
-¿En qué?
- ¿Te acuerdas dónde solíamos jugar en el bosque?
-Por supuesto, era mi lugar favorito.
-Vamos allí.
-Pero…Está muy lejos.
- Bah, tampoco te creas- Iván cogió de la mano a Cristina y salieron corriendo como en los viejos tiempos.
Una vez en aquel fantástico bosque, se miraron con complicidad, como años atrás
-Cris...¿Te acuerdas de aquellas galletas que nos gustaban tanto?
-¡Por supuesto!
-Yo aún las como
Cristina se sonrojó algo, no entendía por qué Iván decía que había cambiado.
-Yo también.
Iván sonrió y sacó de la mochila un paquetito de galletas, y las compartieron
-Están buenísimas- Admitieron a la vez.
De repente comenzó a llover. No era extraño ya que el clima de allí era suave y con bastantes precipitaciones. Entonces, Cristina se dirigió a Iván, llovía poco pero aún así se estaban mojando.
-Me ibas a explicar algo, ¿verdad?
-Oh, si , claro... – Comenzó – Verás, Cris... Yo... No lo puedo explicar, es muy confuso.
A Cristina se le acababa la paciencia, y comenzó a chillar.
-¡Iván! ¡Para de tartamudear y cierra los ojos, pero deja la mente abierta!- Dijo, e Iván así lo hizo, pues era típico en ella decir esas cosas cuando volvían a ese bosque, donde Cris era una persona distinta. Más abierta y sincera.
-Realmente no tengo ni idea – Dijo finalmente.
-Pues adiós, Iván. Hemos venido aquí a hablar de que has cambiado. Todos sabemos que habías cambiado , pero que ni tú lo sepas...Adiós. Y puede que para ti ese beso no significara nada, pero para mi sí. Significaba, en pasado. Ahora tú puedes sacar tus conclusiones. Haz lo que quieras, pero olvídame hasta que no me digas algo lógico, o lo que me querías decir aquí- Dijo antes de irse corriendo, dejando a Iván con un ‘Cristina, espera’ en la boca. Siguió con la mirada los pasos rápidos y decididos de Cristina.
Iván volvió poco después a casa, ya era noche, y en el ascensor, se encontró a dos hombres besándose, uno era su padre.
-¡Papá! ¿¡Qué demonios estás haciendo!? ¿¡Quién es este hombre!?
Ambos interrumpieron el beso, y le miraron, era el padre de Haizea.
-Usted...¡Es el padre de Haizea! ¿¡Os habeis vuelto locos!? ¡Voy a llamar a mamá! – Exclamó cogiendo el móvil, y miró al padre de Haizea- Y llamaré a Sara, a su esposa y a su hija
-¡Iván, para! – Exclamó su padre- Hay una buena explicación lógica, ven, acércate...
Y así hizo, y ya dentro del ascensor , los dos le apartaron bruscamente y echaron a correr de la mano, el ascensor se cerraba, pues le habían dado al número tres, su piso. Inmediatamente le dio al cero, y se abrió lentamente, y así salió corriendo , a la calle, llamando a Haizea por el móvil
-¡Haizea! ¡He visto una cosa! ¡Rápido, ven, llama a tu madre! – Colgó inmediatamente y llamó a Marina- ¡Mamá! ¡Papá se acaba de fugar con el padre de Haizea!
-Lo sé- Dijo la madre entre lágrimas.
-¿Perdón? ¿¡Cómo que ya lo sabes!?
-Sube a casa, Sara, Haizea y su madre están aquí, acaban de contárnoslo todo, nos dejaron una nota y se fueron.
En el piso, Haizea miró a Iván y le dio llorando la nota, y él la leyó muy por encima.
Marina, con voz decidida dijo:
-Será mejor que os quedéis las tres a dormir aquí.
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Bueno chicas, espero que os haya gustado, en el siguiente capítulo pasará algo que cambiará por completo la historia (We... vaamos, por completo no, pero si mucho) xD
¡Pedid el siguiente!

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